miércoles, 21 de diciembre de 2011

Versus

Por Jorge Bort
Blog Birrantic

Joaquín es amante del vino ("los caldos", como dice).
Anna se deleita con el cava (“o champagne”, mademoiselle).
A Jorge le gusta la cerveza (“good beer”).

Cualquiera de los tres escoge a una de estas bebidas como su favorita ante una celebración en un día especial.
A ninguno le resulta demasiado difícil encontrar una buena elección dentro de una más que variada oferta.
Tampoco es nada complicado encontrar una buena bodega que lo suministre.
La ligera “diferencia” la tienen en el bolsillo y el precio a pagar.
Evidentemente vinos y cavas multiplican el valor de la cerveza.
No entraré en el porqué estas diferencias, pues no soy quién para hablar de precios de materia prima, de tiempos de elaboración, o litros producidos. Yo no sé técnicamente estos valores con lo que todo se me reduce en este aspecto a una simple opinión, un “no es para tanto”.

Donde sí quiero hacer hincapié en unas escasas líneas, es en lo que podría llamar como “prestigio” del producto, y por extensión “prestigio” del productor.

¿O no es bien cierto que un llamado “buen caldo” o “milleur champagne” es reconocido a escala casi mundial?
¿No es bien cierto que hay viñedos que acaparan hasta portadas de revistas? ¿No es bien cierto que personajes “afamados” dedican parte de sus inversiones en la producción de estas savias fermentadas de la uva?
¿No es bien cierto que en cualquier banquete o comilona de rigor no pueda faltar ninguno de ellos?
¿No se brinda con cava burbujeante en grandes premios y festejos? ¿No esperamos con cierta atención el anuncio navideño de las burbujas Freixenet?
¿No se precia como comercio exclusivista una vinacoteca o champañería?
¿No existen múltiples y reconocidas Denominaciones de Origen que acotan los productos en regiones determinadas?
¿No existen infinidad de publicaciones y guías dedicadas al vino?
¿No destacan en restaurantes de primer y segundo grado cartas especiales para estos “hijos de la uva”

Y mi cerveza ¡QUÉ!
Y el maestro cervecero ¡QUÉ!

... UFFF!!!
... cuanto camino nos queda por recorrer.


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