miércoles, 27 de junio de 2012

La lata de cerveza

Por Eduard Casas
Blog Coleccionismo Cervecero


El 24 de enero de 1935, hace más de 75 años, salió al mercado la primera lata de cerveza. Se trataba de dos variedades de la cervecera norteamericana Krueger: la Finest beer y la Cream Ale. En un principio, el envase era de hojalata y pesaba la friolera de 100 gramos. Lo que inicialmente parecía una excentricidad se ha convertido con el paso de los años en un formato que inunda las estanterías de las tiendas y hace las delicias de los bebedores de cerveza, aunque no así de algunos amantes de este preciado líquido que ven en este tipo de envase un peligro para el buen gusto de su cerveza preferida.

Las primeras latas se abrían con un abridor especial, realizando dos agujeros en la parte superior: uno para que entrara el aire y otro para verter el contenido en un vaso. Posteriormente, se hicieron con un corto cuello y tapadas con un tapón corona (las llamadas cone-top-cans).

En 1936, las latas cruzaron el Atlántico y llegaron al Reino Unido. La primera cervecera británica en adoptarlo fue la galesa Felinfoel, en enero de ese mismo año. Un año después, 23 cervecerías británicas ofrecían sus cervezas en lata. A partir de aquí se extendieron por el viejo continente, pero la Segunda Guerra Mundial marcó un parón en su producción.

En 1959 William K. Coors fue el primero en utilizar el aluminio para fabricar la lata, lo que la hizo más liguera y resistente, llevando a popularizar más el envase. La anilla para abrirla más cómodamente no apareció hasta 1963, cuando un estadounidense, Ermal Fraser, se encontraba de picnic con su familia y se dio cuenta de que se había olvidado el abridor. Tuvo que abrir la lata con el parachoques de su coche y bebiendo se le ocurrió la idea de la argolla. Patentó el invento, y es de suponer que se hizo millonario. Actualmente el 30% de la cerveza que se consume en todo el mundo utiliza este tipo de envase.

En España, no fue hasta 1966 cuando se comercializó la primera cerveza en lata, de la mano de una nueva cerveza que había llegado a nuestro país. Me refiero a Skol, fabricada bajo licencia por Cruz Blanca en su factoría de Breda (Girona). Era un envase de acero recto, de 33 cl. Yo recuerdo claramente que cuando iba de excursión con los amigos llevábamos estas latas en nuestras mochilas. Actualmente, el coleccionismo de este tipo de envase está muy extendido; cabe recordar que el mayor club de coleccionismo cervecero español se llama CELCE precisamente porque en el inicio fue el Club Español de Latas de Cerveza.

La primera lata española conmemorativa fue una de Damm, con motivo del Mundial de Fútbol de España’82, y desde entonces el número no ha parado de crecer, viviendo un momento álgido durante los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla, en 1992. La medida más habitual es de 33cl., pero también existen de 50 cl. y de 20 cl. Este último envase está restringido al ámbito aéreo. Medidas más grandes no son corrientes, pero de vez en cuando alguna cervecera presenta alguna lata de un litro. No obstante, últimamente se han popularizado pequeños barriles de 5 litros para el consumo doméstico.

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