miércoles, 1 de diciembre de 2010

Con letras de mi amor al triste tango

Por vivir solamente de tristeza
y arrancar con mis lágrimas el fruto,
me comporto como un innoble bruto
que perdió por el tango la cabeza.

Mis andanzas cobrándome la pieza
con apenas abriles de instituto,
me han llevado, por fin, al rojo esputo,
y a esconder mi pecado en la cerveza .

Como un paria que arrastra su delirio
por el Hotel del Negro y por San Marcos,
hoy trato de vender el alma al diablo.

Mi tez es azulada, como el lirio,
me peino en los espejos de los charcos,
y como en vez de pan algún vocablo.


Memoria del silencio : sonetos
Ramón García González