miércoles, 12 de noviembre de 2008

A la sombra de la abadía de Sint Sixtus (continua)

(Continua de aquí)

Según había leído en su web, las horas de visita del Claustrum que era la única zona de la abadía abierta para los visitantes eran de 2 a 5 de la tarde. Quería aprovechar mi visita al máximo, así que hacia las 12 salimos de Brujas en coche con dirección al pueblo de Westvleteren con la intención de parar allí a comer un poco y preparar el cuerpo para después poder "traernos puesta" la mayor cantidad posible de aquella poción mágica que hacían los monjes.

La visita al pueblo de Westvleteren fue un fracaso: ni un solo restaurante abierto, a pesar de ser domingo y la única cervecería abierta estaba invadida por un grupo de individuos que por la familiaridad, debía ser toda la representación posible de los habitantes menores de 50 años de aquel pequeño pueblo. En su carta de cervezas nada especial, Chimay y una Westmalle triple además de la representación habitual de la Inveb, ni rastro de Westvleteren, tampoco tenían nada sólido para comer, así que abandonamos el pueblo en busca de un sitio mejor para llenar la tripa y a poder ser con un servicio un poco más amable.

El sitio lo encontramos a poco más de un kilómetro de la misma abadía. Un restaurante familiar donde por un precio razonable pudimos probar algunas especialidades de la cocina típica belga.
Desde el restaurante nos dirigimos directamente a la abadía, eran ya las tres tocadas y no quería que un buen almuerzo nos apartase del objetivo principal de nuestra visita.

La primera escena que vimos al entrar en la abadía fue una imagen casi dantesca: un gran parquing atiborrado de coches como el de un centro comercial en víspera de festivo.
Dejamos el coche y seguimos los carteles que rezaban "Claustrum" y que muy a mi pesar señalaban en dirección a una enorme cafetería ubicada bajo un rótulo que rezaba "In de Vrede"

Al traspasar la puerta de la cafetería nos encontramos metidos de pleno en el barullo de un gran salón atiborrado hasta la bandera de feligreses, cada uno con su respectiva copa de Westvleteren en la mano y de un pequeño ejército de camareros uniformados que no paraban de moverse entre las mesas armados con sus bandejas repletas de Westvleteren. Entre la confusión me dirigí a la barra y pregunté a una amable chica que estaba detrás por el Claustrum y me señaló hacia una pequeña puerta que se abría en la otra punta del salón. Hacia ella nos dirigimos.


(Continua)

11 comentarios:

Iker dijo...

Nosotros tuvimos la suerte de estar un día entre semana en pleno Julio, y no había casi nadie en la cafetería, eso sí, el claustrum lo pillamos cerrado...

Catador dijo...

Vamos vamos que estoy siguiendo con ansias estas entregas de la visita a la abadía y siempre me dejas con ganas de seguir leyendo!

Espero la próxima entrega, ojalá con vaso en la mano y entrada al claustro.

Salud!

fivixx dijo...

Nosotros pillamos cerrado hasta el bar, fuimos el unico dia de la semana que no abrian. Westvleteren como pueblo no vale nada. Los dos unicos pueblos en donde tomar algo o picar algo para comer creo que son Poperinge y Leper, que estan al lado. Aun asi si pides una Westvleteren o "la de la abadia de St. Sixtus" te van referir siempre a la St. Bernardus. La Westvleteren parece una desconocida alli.

fivixx dijo...

En la visita que hicimos a La Trappe topamos con un monje muy amable que nos invito a participar en una misa/oracion cantada dentro del claustro y nos dio una pequeña vuelta por dentro de la abadia. Una autentica pasada...

Andrés dijo...

Iker, no te perdiste gran cosa.
Catador: la semana que viene el final.
Fivixx: es una lástima que no pudieras probar las cervezas, solo se venden en "In de Vrede". La próxima vez que vaya por tierras Holandesas intentaré hacer una visita a La Trappe.

Salud, Andrés.

fivixx dijo...

Si, que las probe. Despues de salir de Poperinge de muy mala ostia fuimos a Brujas y alli la encontramos en un bar que llevaba apuntado y en una tienda a 6,95€. Para mi es simplemente la mejor cerveza que he probado nunca, y eso que tenia algo de recelo porque cuando todo el mundo habla maravillas de algo y tiene tanta fama luego resulta que no es para tanto o que simplemente no te gusta (para gustos colores).

La visita a Koningshoeven es 100% recomendable.

Iker dijo...

Nosotros también la probamos en un restaurante de Brujas (el gambrinus), de hecho, probamos las 3 variedades, y menos mal, porque en la tienda del monasterio, no les que daba la blond!!

fivixx dijo...

es Cambrinus, con C. Fue donde la probamos nosotros. Preguntamos a los camareros si nos podiamos llevar las botellas y nos dijeron que no, que si las queriamos teniamos una tienda de cervezas al lado.

Segun nos contaron, la dueña del Cambrinus es de cerca de Westvleteren y va al monasterio a por cajas para venderlas en el Bar o en las tiendas. Las tiendas son las Biertemple de Brujas y Bruselas. No se si habras pasado por ellas...

Saludos

Cambrinus

Andrés dijo...

Si fivixx, estuvimos toda una semana en Brujas, así que nos dio tiempo para pasar por De Bier Tempel, The bottle shop y Bacchus Cornelius, pero entre estas tiendas yo recomiendo la última.

También estuvimos en el Cambrinus con sus 400 cervezas, pero me gustaron más el Erasmus o el Café Vlissinghe.

Ya iré publicando el material poco a poco en el blog.

Salud, Andrés.

Iker dijo...

Gracias Fivixx, es lo que tiene mirar el letrero a la salida para acordarte de donde has probado las Westvleteren (y alguna otra...)
Y a esta señora le va tan bien el negocio saltandose a la torera sus juramentos de no revender la cerveza? Cualquier día le hechan los monjes una maldición y cierra el garito!!

fivixx dijo...

Si, esta muy mal eso de saltarse el juramento, pero si no fuera por ella yo marchaba de belgica sin probar la westvleteren... Vamos a darle un voto de confianza jejejeje